Langdon Winner

jueves, 13 de junio de 2013

¿Libertad?

Por lo general solemos pensar que somos personas libres, pero, ¿libres de qué? Y ¿libres para qué? Vivimos en una sociedad que abandera la idea del derecho a la libertad de los ciudadanos, y estos últimos recogen esto con gran regocijo y viven contentos y confiados de este “derecho natural” de todo hombre, mujer y niño. ¿Pero tenemos realmente tanta libertad como nos hacen creer? ¿O, más bien, vivimos en una falsa ilusión de libertad prometida?

El economista y filosofo Amartya Sen centra parte de sus estudios en el análisis de las libertades reales de los ciudadanos y para esto introduce el concepto de “capacidad”. Todos los derechos de los ciudadanos son supuestamente libertades que el propio ciudadano posee, pero ¿son esos derechos libertades reales? Esto debe ser juzgado en función de las capacidades de los ciudadanos. También debe tenerse muy presente la distinción fundamental entre las libertades positivas y las libertades negativas. La libertad positiva se entiende como la capacidad real de una persona o personas para hacer, o ser, algo. Por otra parte la libertad negativa, tristemente muy extendida, se presenta simplemente como una actitud de no intervención.


En el caso del derecho a la educación, por ejemplo, para averiguar el carácter de su libertad se debe analizar en qué condiciones se nos presenta este derecho. Una persona cualquiera que quiera acceder al sistema educativo puede encontrarse con múltiples dificultades para hacerlo, como pueden ser: la falta de centros educativos próximos a su vivienda, la ausencia de trasportes públicos que le comuniquen con el centro, la imposibilidad de costearse esa educación por ser demasiado cara, etc. En estos casos estaríamos hablando de un caso de libertad negativa pues la persona en cuestión carece de las capacidades para poder acceder a esa libertad y tampoco se le proporcionan las facilidades para aumentar esas capacidades. Solo si se eliminan todas esas barreras se amplían las capacidades de los ciudadanos y se puede hablar de una verdadera libertad o libertad positiva y se tiene autentica capacidad para una elección personal.

La necesidad de un nuevo enfoque ético.

Hoy en día la tecnología ha desembocado en una dinámica de continua innovación irrefrenable. Todo este proceso de innovación tecnológica constante esta guiado por una racionalidad tecnológica que busca esencialmente la eficacia pragmática operativa, es decir, la eficacia instrumental y operacional de dichas innovaciones.

La racionalidad tecnológica se pone en marcha a sí misma y solo puede crecer y seguir aumentando ya que la auto-expansión le es constitutiva al estar guiada por su dirección pragmática. Esta racionalidad tecnológica transforma y manipula continuamente la realidad mediante las innovaciones que introduce y esto afecta también a la sociedad, hasta tal punto que hoy en día nos movemos en una sociedad regida por esta racionalidad tecnológica de carácter pragmático.

En el artículo de Ramón Queralto “el caballo de Troya al revés” se plantea el hecho de que, dada esta situación en la que nos encontramos, donde se ha adoptado la dinámica pragmática de la racionalidad tecnológica, la sociedad, al igual que la tecnología, se deshace y se enfrenta a todo lo que impida o dificulte el normal desenvolvimiento de su dinámica de expansión y crecimiento y la consecución de su utilidad. Esta actitud de primacía de la práctica sobre la teoría afecta directamente a la concepción de la ética tradicional.

Hasta la fecha la ética venía siendo de carácter teórico (sobre todo con Kant), pero hoy en día esta postura es ineficaz dado el cambio prioridad entre teoría y práctica en el que la eficacia pragmática se ha impuesto a la teoría. Una ética teórica se enfrentaría de forma directa a esta racionalidad tecnológica y tendría todas las de perder dada la naturaleza de esta racionalidad. Por lo tanto es necesario introducir un nuevo criterio ético que atienda a criterios de practicidad y a la consecución de un fin determinado (como puede ser la felicidad). 

Esta nueva ética no plantaría cara a la racionalidad tecnológica, sino que se introduciría en su mismo campo, y según sus mismas estrategias, para enriquecerla y colaborar con ella. De este modo esta ética pragmática se presentaría como una forma eficaz de lograr los fines tecnológicos y sociales. La única forma eficaz de introducir la ética en la racionalidad tecnológica es haciendo que esta sea un medio constructivo y deseable en vez de ser el elemento limitador y conflictivo del sistema tecnológico y social.


Fundamento de la capacidad humana

La capacidad del ser humano no está en darle derechos y leyes sino en darle los medios para poder ejercerlos. Esta realmente bien que se diga: hay igualdad, democracia, libertad, elección. Sin embargo a la hora de la verdad, de la práctica nos seguimos encontrando con demasiados peros.
Dependiendo es el país por la etnia, sexo o piel ganan más o menos capital (y a veces no se les permite siquiera trabajar), el desempeñar la elección de voto puede estar muy bien; a no ser que desempeñar el derecho a voto haya que caminar a pie más de cien kilómetros.
La sociedad no gana nada consiguiendo hermosas teorías que a la suma mayoría gustan y entienden, hay que dar los medios para ejercerlas. Ya que si no pueden ejercer todos la misma teoría (libertad, igualdad,…) se puede pensar que el problema reside en ésa persona o grupo de personas. Hay que dar medios.
Estos medios son la fuente de desarrollo de la capacidad humana. Sin estos medios mínimos es imposible que la sociedad.
El estado puede suministrar estos medios sin embargo en un gran número de veces no da abasto ya sea porque transfiere el poder a las autonomías o viceversa. En estos casos ¿cómo se puede lograr esos mínimos? Con organizaciones no gubernamentales como la SEWA ayudó a Vasanti. ¿Qué fue eso mínimo que recibió esta mujer? Un trabajo digno, un sueldo decente, amistades en la organización, aprendió a leer y escribir en una palabra: autonomía.
Autonomía entendida en tanto que puede actuar, tiene medios para obtener sus objetivos y derechos. No es una esclava de la ignorancia, la tradición y la violencia. Tiene una vida y la capacidad de desarrollarla a su gusto.

Este ejemplo es de una mujer india de hace ya unos años, ¿se podría exigir a las democracias occidentales algo parecido actualmente? Esos mínimos que tan claramente vemos que le faltaban a Vasanti, ¿puede ser que nos estén empezando a faltar a nosotros?

CAPITAL HUMANO Y CAPACIDAD HUMANA.

El Premio Nóbel de Economía, renombrado filósofo, economista y profesor de origen bengalí Amartya Sen, es conocido principalmente por sus ideas acerca del desarrollo humano, la economía del bienestar, las hambrunas y la pobreza.
En las líneas que siguen propongo reflexionar acerca de dos conceptos clave en su teoría. Distinguiremos y valoraremos a continuación las nociones de CAPITAL HUMANO y CAPACIDAD HUMANA, siguiendo la línea argumental de un breve artículo presentado por Sen en el World Development en 1997.
El capital humano consiste en las posibilidades de producción que un ser humano en su carácter de agente (agency) puede desplegar, considerando sus habilidades, conocimientos y esfuerzos.
La capacidad humana es una noción que se centra en la habilidad del ser humano para llevar el tipo de vida que considera valiosa, incrementando además sus posibilidades de elección.
La diferencia es clara. El capital humano es un concepto muy valioso a la hora de medir la productividad de una persona, la eficacia que puede tener cada individuo de una empresa, o desde el punto de vista del propio individuo, puede ser útil a la hora de calcular con cuántos bienes puede hacerse uno y a qué ritmo. Sin embargo no nos dice nada acerca del valor que esa persona le otorga a su propio estilo de vida, ni sobre lo amplias o estrechas que son las posibilidades de elección de uno. El concepto de capacidad humana sí, y creo que ahí radica la diferencia más importante.
También podemos encontrar cierta coincidencia entre ambas perspectivas. Y es que en ocasiones, cuanta más capacidad de producción por parte de la persona, más posibilidades se dan de vivir una vida que dicho individuo considere valiosa. O a la inversa. Puede ocurrir que dadas éstas amplias capacidades de elección, los campos en los que ésta persona, en tanto agente productor, puede participar, se amplíen.
En todo caso, Amartya Sen resalta el concepto de capacidad humana y observa que, como patrón de medida del bienestar y la libertad de las personas, es el concepto que ha de ser tomado como referente prioritario. Incluso, de forma indirecta, es pertinente emplear el enfoque de las capacidades humanas a la hora de buscar indicios de cambio social (efectivamente, un patrón que mide la amplitud de las posibilidades de elección de una persona, así como su satisfacción con la vida que llevan, está mucho más preparado para evaluar el cambio social de un pueblo o comunidad).
En conclusión, la perspectiva de Amartya Sen en este punto me parece muy acertada. El enfoque de las capacidades es mucho más amplio de lo que aquí hemos esbozado, pero el punto aquí no era una exposición sistemática del mismo, sino más bien su mejor adecuación respecto al enfoque limitado del capital humano como medida del bienestar.


Gabriel Sánchez Maestro, de Filosofía Política II, grupo 3.

Ciencia y abundancia, deseo y libertad

Me gustaría comentar un apartado del capítulo Tékhné y Politéia del libro La ballena y el reactor de Langdon Winner. El apartado al que voy a hacer referencia se titula "Abundancia y libertad". Me parece que pone sobre el tapete una cuestión muy interesante. Winner está estudiando las relaciones de la tecnología y los avances científicos con la sociedad y la política. En estos párrafos, se centra en un aspecto que resulta bastante visible en la historia reciente de Estados Unidos, y es el hecho de que cada vez tiene un mayor papel en todos los ámbitos de la vida la eficacia.

En la cultura clásica se creía que la búsqueda del interés personal era perjudicial para el bien de la sociedad. Según este pensamiento, «la naturaleza humana se corrompe con facilidad por la riqueza. Los hábitos indolentes de la vida lujuriosa que sólo busca placer tienden a trastocar las cualidades de frugalidad, moderación y abnegación necesarias para el mantenimiento de una sociedad libre. En consecuencia, cualquier sociedad que desee mantener la virtud cívica debería encarar la innovación técnica y el crecimiento económico con la mayor cautela».

Esta idea la invirtieron pensadores desde Maquiavelo hasta Adam Smith, que influyeron enormemente en la génesis de la sociedad y cultura norteamericana. Ellos propulsaron la lucha por los intereses de cada uno, ya que eso haría que el mercado se regulase solo. Cada vez estaba más arraigada la idea de que cuanto más tienes más libre eres, esto es, cuanta más capacidad de acción tengas mayor libertad tendrás. No habrá ningún problema mientras haya abundancia, que todos puedan tener lo suficiente como para ser felices. En ese caso, señala Winner, las clases sociales darán igual, porque cada uno estará contento con lo que tiene. Por esto, los avances tecnológicos son recibidos como agua de mayo, porque impulsan los niveles de producción, generan sobreabundancia y, por lo tanto, mayor libertad. Como explicó un historiador del siglo XIX, hacen «accesibles para muchos en lugar de para pocos las comodidades y elegancias de la vida». Explica Winner literalmente que «la abundancia material haría que todos tuvieran lo suficiente para ser perfectamente felices. A la larga, los norteamericanos consideraron esta noción como una teoría de aplicación general: la empresa económica, impulsada por la maquinaria del progreso técnico, era la esencia misma de la libertad humana».

Y yo me pregunto, ¿uno es más libre cuando puede elegir una mujer de entre cien, o cuando sólo tiene una para elegir pero es justo la que le gusta? Parece más bien que la libertad del hombre (en el sentido más propio) reside en encontrar aquello que quiere, aquello que quiere de verdad. Por lo tanto la búsqueda de la libertad no parece coincidir con la búsqueda del progreso técnico, sino con la búsqueda de aquello que pueda estar a la altura del anhelo del hombre. No es una cuestión cuantitativa sino cualitativa. No es que el hombre quiera tener mucho (y por esto la urgencia más primordial no es la mayor eficiencia posible), sino que el hombre quiere tener lo que quiere de verdad (habría que discutir de qué se trata, si se trata de diferentes cosas, una sola, la misma para todos, etc).

En esta indagación sobre el objeto de deseo tendrá un gran papel la ciencia, por supuesto. Cuanta más capacidad de acción tenga el hombre más amplia será su búsqueda. Pero no basta. Parafraseando a Einstein, podría ser que la ciencia llegase a explicarlo "todo". Uno podría explicar una sinfonía de Beethoven como presiones de onda, pero estaremos todos de acuerdo en que ese no habrá entendido en absoluto en qué consiste una sinfonía de Beethoven.

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*Salvo que se diga lo contrario, las citas pertenecen a Langdon Winner, La ballena y el reactor, Ed. Guedisa S. A., 2008 Barcelona

Produciendo sujetos

Basándonos en la teoría de la microfísica del poder de Foucault, nos damos cuenta, de que el poder al ser siempre una relación que se ejerce entre un dominador y el dominado, tiene la característica principal de que no se agota en unos pocos individuos sino que la relación de poder puede ejercerse en un número amplísimo de sujetos.

La microfísica del poder, nos hace ver que cuando en un hecho concreto, se da una relación de poder, puede parecer que el hecho en cuestión queda circunscrito únicamente a ese instante. Pero cuando se ejerce el poder sobre un sujeto, se consigue que ese sujeto modele su conducta, con lo que producimos en ese sujeto un cambio, además del propio sujeto que sufre la relación de poder este acto implicará a un número mayor de individuos que los presentes en el acto.

 Para hacer este hecho más claro, veamos el siguiente ejemplo: Cuando una persona es multada, por no llevar el cinturón, lo que se consigue no es solo, que el sujeto en cuestión en lo sucesivo se cerciore de llevar puesto el cinturón, sino que en el acto de el ejercicio del poder del policía, se teje una red que llegará a afectar por ejemplo a los familiares del multado, en la forma de que el sujeto infractor avisará a sus familiares de que deben llevar puesto el cinturón, si no quieren ser multados, así de un hecho aislado, que únicamente debería afectar a un sujeto, vemos que la relación de poder se expande como una red al resto de sujetos.
Por tanto, como hemos visto, el ejercicio del poder crea cambios, en los sujetos afectados por la relación de poder, así si alguien tuviese un medio de difusión tal que le dotase de la capacidad, de llegar a un amplio número de sujetos, tendría la capacidad de ejercer la relación de poder de forma masiva.


Como sabemos el poder y el saber están íntimamente relacionados, por esto los medios de comunicación tienen una gran importancia a mi parecer en la relación de poder. Porque si a través de los medios de comunicación se da una información que no es del todo veraz, esta información se expande como una red a través de innumerables sujetos, por lo que es muy sencillo dando la información que a ellos les parezca oportuna, crear un cambio en los sujetos, y así conformarlos respecto de la nueva información.

miércoles, 12 de junio de 2013

La derrota de la avaricia


“Cualquier medio es lícito para obtener nuestros propósitos, nada debe de impedir que sigamos llenando nuestras carteras”.  Este debió de ser uno de los primero pensamientos de determinados economistas tras la desregulación financiera ya que en este sector se dispararon en comparación con el resto de sectores.
¿Y para qué tanto dinero? ¿Y para qué tantas mentiras? ¿Para qué? ¿Es realmente necesario tanta ambición y tanta competitividad? ¿Acaso el único modo de vida al que se puede aspirar es a tratar de vivir obteniendo el máximo dinero pisando a quien se pise? ¿acaso es el dinero un fin en sí mismo?
¿Debería recordarse en el futuro como la crisis financiera de comienzos del siglo XXI provocada por una  profunda crisis de valores? ¿Debe ser este la Edad del hombre autónomo? Me niego a aceptar esto, porque gracias a esa organización tan paupérrima de bancos, aseguradoras, etc. Se ha logrado lo opuesto precisamente, ahora  aunque triste que parezca familias enteras sobreviven la pensión del abuelo. De la ilusa ilusión del hombre que debe nada a nadie y que sólo pretende enriquecerse se encuentra la familia (con la forma que tenga, es lo de menos).
Está saliendo a la luz los valores perdidos (no exactamente los de antes, obvio), la gente se vuelve a mover, la masa avanza y no se deja engañar. Pero no sólo el vulgo está actuando así, jueces, abogados, economistas, filósofos, etc. Todos están tratando de vencer a este enemigo invisible: la avaricia, que todo lo justifica.
Es normal que queramos vivir bien y si se puede vivir mejor (más desahogadamente) pero nunca el fin ha justificado los medios. Nosotros no jugamos ya en la liga de la teoría de la evolución de Darwin. Somos preciosamente un poco más aunque sea únicamente por tener la capacidad de desarrollar una moral. ¿Ellos ejercen el poder? No hay problema, en la Edad Media también había unos nobles con poder y unos campesinos que obedecían.

 ¿Y qué sucedió? 

Acerca de la Teoría del Shock


Los animales se comportan en situaciones límites de forma extraordinaria ya sea quedándose quieto (paralizado) ante un camión, o lanzarse agresivo ante lo que le amenaza o huir. En el ser humano parece suceder algo parecido y las multinacionales y los países lo usan en beneficio propio.
Cuando acontece un suceso impactante, verdaderamente impactante lo que antes vimos que se daba en el animal queda patente en el hombre (a su manera). En el ejército se los militares se entrenan física y mentalmente para hacer frente a estos Shocks, sin embargo,  ¿qué sucede con los civiles?
Los civiles tienden a reaccionar: huyendo, quedándose quietos, aceptando cualquier medida para salir del impacto psíquico que acaban de recibir. Los países extranjeros y multinacionales aprovechan esta situación para imponer sus leyes al país necesitado.
Para llevar a cabo este  gran impacto no dudan utilizar todo tipo de artimañas ya sea no permitir el tránsito de productos mínimos (alimento, agua,…) o vendiendo aparatos hechos para prevenir seísmos que casualmente se estropean justo antes de uno catastrófico, etc. Esta es la realidad de la gente de fuera que no venga ningún ambicioso a llevarse a través de un impacto psicológico sus recursos naturales, a cambiar el régimen político del territorio o a imponer medidas económicas asfixiantes con tal de llegar a su mayor imperativo: máximo beneficio a cualquier precio.

Y sin embargo esto ¿quién lo percibe?  Tan solo quien lo padece, ya que los medios miran hacia otro lado ya voluntaria o por ayudas externas. Y ¿cómo se puede ayudar a esta pobre gente? Quizás enviando a periodistas para que les digan: “¡oye no te pongas nervioso! Que hay más formas de salir del atolladero”, aunque éstos también están dentro de los que se benefician de las medidas impopulares (se sobreentiende que los altos cargos).

La desorientación del shock

Uno de los puntos clave de los que se habla en el documental de la doctrina del shock de Naomi Klein es la desorientación. Todos los shocks o impactos psicológicos que recibimos conducen a nuestra desorientación. Encontrarse desorientado significa entrar en un estado de confusión y conmoción que afectan al individuo menguando su capacidad de razonamiento.

Esta desorientación desemboca con suma facilidad en miedo. El miedo nubla la mente y hace vulnerables a las personas llevándolas a hacer cosas que no harían en situaciones normales. Es exactamente este punto el que aprovechan los estados para actuar. Tras ser afectados por un shock, cuando la población de encuentra desorientada y comienza a extenderse el miedo, los estados intervienen para instaurar medidas que califican de inevitables y necesarias.

Estas medidas son, en la gran mayoría de los casos, medidas que los ciudadanos no aceptarían nunca en condiciones normales debido a que van en contra de la razón y el bien colectivo, pero en momentos de desorientación la población cede ante las medidas desesperadas propuestas por los gobernantes. Dichas medidas son de interés para los gobernantes en tanto que son beneficiosas para ellos en algún sentido, aunque normalmente los mueven intereses económicos.


Los shocks que desembocan en todo esto pueden ser muy diversos, desde catástrofes naturales hasta guerras y atentados, cualquier cosa que tenga una gran repercusión social y cause conmoción. Todo este tipo de impactos psicológicos son aprovechados para implantar todo tipo de medidas impopulares. Para evitar que esto pueda suceder, hay que reconocer estos impactos y evitar la desorientación, en la medida de lo posible, mediante el análisis de la razón y manteniendo una cierta distancia crítica para reconocer la situación en la que se encuentra e identificar esas medidas oportunistas para no dejarse manipular.

Corruptibilidad del estado

Algunos gobernantes creen que por el hecho de ser elegidos por sus ciudadanos tienen legitimidad para hacer lo que quieran durante su mandato, incumpliendo el programa electoral con el que se presentaron (esto debería ser considerado delito, ya que se le ha concedido la legitimidad a un programa que la sociedad a considerado adecuado, por lo tanto se ha llegado al poder con la mentira), no mirando por los intereses de la población que tiene bajo su protección, sino que se rigen por intereses externos (UE, BCE...), en vez de garantizar la dignidad y el bienestar de la población, mira por el interés de un grupo o colectivo reducido al cual se le beneficia de forma considerable, aumentando por tanto el abismo entre clases en vez de lograr que todo más o menos consiga equipararse.
En el momento que un sistema se rige y persigue intereses económicos, dicho sistema se vuelve corruptible o propicio a que aparezcan casos de corrupción y a su vez ha perdido completamente su esencia, ya que deja de velar por los intereses de sus ciudadanos, mirando exclusivamente el interés personal y más concreto económico. Ya no solo vemos como se roban cantidades astronómicas de dinero, sino que la gestión de los servicios básicos es privatizada por empresas vinculadas a los ministros de turno. El equipo de gobernación esta compuesto por grandes empresarios privados, aqui sufrimos el caso de las puertas giratorias, ya que entran en el gobierno con un cargo público y llegan con el fin de llenar sus bolsillos de dinero, garantizandose una jubilación millonaria y beneficiando a sus empresas al máximo posible, todo esto conseguido por supuesto con el dinero que aportan los ciudadanos para sostener esa infraestructura de servicios básicos que se esta privatizando.
El sistema de impuestos en nuestro sistema surge con el fin de sostener unas infraestructuras básicas de educación, sanidad, transporte y educación con el fin de que puedan ser utilizadas por cualquier miembro de la sociedad, sin embargo se ve una contradicción muy grande con respecto a esta cuestión, ya que si comparamos el modelo económico y político-social Estadounidense Neoliberalista, con nuestro modelo que es el "Estado del Bienestar", en el Estadounidense se privatizan todos los ámbitos de la vida, no se pagan apenas impuestos porque la gente se paga los servicios que necesiten, mientras que nosotros, en el supuesto Estado del bienestar pagamos impuestos por los motivos dichos anteriormente, por lo tanto no puede ser que en un Estado del Bienestar se privaticen todas las infraestructuras básicas y encima se paguen impuestos, por lo tanto el nombre recibido de este modelo de sistema no se asemeja con la realidad, así que en mi opinión nuestro estado es "El Estado de los chorizos, timadores y mentirosos".
Se esta logrando la política económica que pretendía Milton Friedman y sus discípulos de la escuela de Chicago. Ya se puso en marcha en Chile con Pinochet y en Inglaterra con Margaret Tatcher, la gran diferencia es que ahora se esta implementando de otro modo y sin que nos demos cuenta, en Chile se implemento mediante una dictadura militar y la señora Tatcher fue reelegida en Inglaterra gracias a la victoria en las Malvinas, guerra que se creó con el fin de desviar la atención del pueblo a su política y que se centrasen en la fuerza de su país. Actualmente se esta aprovechando la crisis económica para introducir políticas Neoliberalistas que conllevan como bien dije anteriormente a la privatización de los sectores básicos, la desregulación de los mercados y políticas que beneficien solo a unas minorías como a los empresarios.

Adrián Aceituno García.

martes, 11 de junio de 2013

Volver a lo analógico




En el libro de La ballena y el reactor  Langdon Winner nos da ejemplos que demuestran que cualquier objeto producido por el hombre puede tener consecuencias políticas, los objetos que produce la técnica no son apolíticos, todo lo contrario; quiéralo o no el inventor. Cuando en la teletienda dicen que ese producto nos cambiará la vida no van muy desencaminados; si no es ese en particular cualquier otro lo hará y seguramente a costa de otro. Cuando un equipo de ingenieros diseña un coche en un edificio del oeste de Alemania están influyendo en miles de personas de otro lugar del mundo que se encargarán de su ensamblaje. O cuando a Jack Dorsey se le ocurrió Twitter supongo que no tendría en mente que lo utilizarían miles de personas para quedar e intentar derrocar un gobierno.

Pero la tecnología no sólo nos cambian la vida haciéndolo más fácil en lo material, sino sobre todo en lo psicológico. Cada vez lo que consumimos, ya sea tangible o intangible, se caracteriza por la velocidad en la que podemos utilizarlos. La búsqueda de la eficiencia, abanderada del capitalismo, se ha impuesto en nuestro modo de vivir, debemos hacerlo todo optimizando tiempo y recursos y a la mayor velocidad posible. Es la única manera posible de vivir, lo que prima es lo veloz, y sin profundizar mucho en el tema, ya sea en forma de tweet, noticias del telediario en 4’, comida de microondas, minijobs o contrataque de Cristiano Ronaldo. No hay tiempo para el verdadero análisis filosófico-político de lo que acontece, no nos divierte el juego calmado y mucho menos es posible encontrar un trabajo donde no haya que maximizar beneficios. Todo se acelera.

Cara de la misma moneda del capitalismo es la pereza, esa incapacidad para salir de la espiral de velocidad y desinterés. Internet, la herramienta que ha posibilitado que miles de personas se aprovechasen de las redes sociales para intentar un cambio político, antes de eso ya había tomado los hábitos de millones de personas que exigen la velocidad de su banda ancha en todo lo demás. Y claro, aun sabiendo sobre la creciente pobreza y precariedad, millones de personas decidieron quedarse en casa pese a apoyar las manifestaciones del 15M o las huelgas generales; y para muchas que salieron las esperanzas se apagan lentamente consumidas por la cotidianidad. Demasiado acomodados para hacer la revolución y demasiado impotentes ante la lentitud del cambio desde las instituciones, la sociedad parece correr cada vez más rápido para llegar primera a ninguna parte, está tan KO como satisfecha ante el rumbo que ha tomado la Historia. O nos contagiamos de la rabia turca para seguir luego el camino latinoamericano o seguiremos a la deriva hasta que algo caiga del cielo. 

Pedro Pinilla Plaza

El mercado, la innovación y las marcas.

Hoy en día le economía marca el ritmo al que todos hemos de bailar, cuando se dice que algo se hace por el bien de la economía esto lo convierte en algo incontestable y se le imprime una necesidad igualable a la de un juicio puro a priori kantiano. Estamos inmersos en un sistema que está organizado de tal forma que prima más la economía que las personas.
La economía necesita que las personas seamos literalmente sumideros donde verter sus productos y agotar el stock para poder seguir fabricando productos que verter en esos sumideros que generan tantos beneficios económicos. Esto, en cuanto a las personas de clase media de los países desarrollados, porque el mercado necesita como expone Naomi Klein de personas que trabajen por cantidades absurdas, sin ningún tipo de derecho laboral, para poder producir muy barato y luego venderlo a un alto precio multiplicando así sus beneficios.

Los productos tienen sus condiciones de posibilidad, en la sociedad en la que se quiere comercializar. El problema real es que hacemos mucho en muy poco tiempo, hasta el punto de que cuando sale algo “nuevo”, ya hay algo aun más nuevo esperando en los almacenes, en este sentido solo podríamos hablar de lo ultimo frente a lo nuevo. Por eso no podemos hablar de una innovación real aplicada al mercado, ya que como este está en continuo movimiento (en sentido aristotélico) no hay una clara diferenciación entre el producto anterior y el “nuevo”, tal es el caso por ejemplo de la telefonía móvil, donde no hay un salto cualitativo claro que nos permita decir que un teléfono de nueva generación sea completamente nuevo con respecto al de la generación anterior.

Con esto no puedo evitar reflexionar acerca de si este mercado descarnado sería posible si no estuviera establecido en la sociedad en la que está. Es obvio que no, el mercado no ha aparecido sin más por arte de magia, sino que al igual que una planta ha sido regado con nuestro egoísmo, nuestras ansias de novedad y consumo sin fin.
Las marcas de las grandes compañías, además hacen una labor igualadora, es decir, frente a la apariencia de diversidad que muestran las diferentes marcas, nos encontramos que lo que realmente se da es un proceso de homogenización social. Convirtiendo los grandes centros comerciales, en pasarelas de moda donde ir a lucir las últimas adquisiciones hechas en los mismos centros comerciales mientras que se van a adquirir las “nuevas”.
Tomando ahora a Hegel como referencia y específicamente en relación a cuando nos habla del fin del arte, nos dice que el arte es desbancado de su trono por la ciencia y la economía, sacándolo del lugar central que ocupaba. Lo que parece suceder es que la economía no solo desbanca al arte de su posición central, sino que también expulsa a la filosofía y la religión, ocupando ella misma  el espíritu absoluto.
Por tanto al convertirse la economía en el espíritu absoluto y desbancar de la posición central a la religión, el arte y la filosofía, evita que tengamos pensamiento crítico sobre esta, construyendo un eterno presente de producción y consumo.
No hay novedad propiamente dicha, sino más bien que la novedad solo sobrevive por ligeros cambios superficiales creando un mundo de mascaras, juegos de luz y disfraces, que enmascaran que es siempre lo mismo.
Adrián Balaguer Calderón.


Bibliografía:
- ” Monserrat Galcerán Huguet y Mario Domínguez Sánchez.”Innovación, tecnología y sociedad de masas”.
- Theodor Adorno y Max Horkheimer : “Industria cultural”
-Fredric Jameson: “El postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado”, Barcelona, Paidós, 1991.

-Naomi Klein: No logo “El poder de las marcas”.